En mis dos artículos previos, El compromiso en la relación de pareja y La melodía del Amor, vimos la importancia de que en una buena relación estén presentes la afinidad y el compromiso. Ahora veremos el tercer gran pilar sobre el que debe apoyarse, si es que se aspira a vivir una relación en plenitud: la química.
¿Y qué es esto?
Si bien existe la creencia generalizada de que la química es atracción sexual, en realidad la incluye y la trasciende.
Se trata de la atracción inefable que se produce entre dos personas y que les hace sentir el impulso de unirse, de fusionarse, de totalizarse en el otro y con el otro.
Esta atracción es un maravilloso misterio que va más allá de todas las consideraciones lógicas. Cuando sucede, puede que nos sintamos atraídos por alguien que difiere de la idea que teníamos sobre el tipo de persona que nos gustaba y más allá de toda consideración racional, “sabemos” que por fin la hemos hallado.
¿Y cómo podemos darnos cuenta de si tenemos química con alguien? Generalmente se dan los siguientes hechos:
El establecimiento de relaciones que no incluyan la química, nos asegura a corto o mediano plazo, que nos sumiremos en una situación conflictiva y dolorosa. Muchas personas pese a darse cuenta de que no tienen química con su pareja, igualmente apuestan al voluntarismo (con el tiempo aparecerá, si hago las cosas de tal modo lo lograré, después de todo no es tan importante, etc.) y en algún momento se encaran con la verdad: una ilusión no es sinónimo de lo real. Si nos empeñamos en ver lo que no está ahí, inevitablemente transitaremos el camino hacia la frustración.
La química, está o no está y no depende de nuestra voluntad conciente ni de lo que deseemos ni del aspecto o la personalidad del otro ni de nuestras actitudes.
Desde el punto de vista astrológico, podemos observar la química entre dos personas comparando ambas Cartas Natales a través de un proceso denominado Sinastría.
Debemos estudiar cómo se relacionan las personalidades (Ascendente y Sol) entre si y con la Luna (emotividad) del otro.
También es fundamental analizar el relacionamiento del Marte (sensorialidad) de cada uno con el Marte y Venus (como necesitamos ser amados y amar) de la otra parte.
Y cuando en nuestra relación están presentes la química, afinidad y compromiso celebremos porque hemos recibido un verdadero milagro. ¡El milagro del Amor, que es lo único capaz de darle sentido a nuestras vidas, por la sencilla razón de que es EL SENTIDO!
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