Si tus respuestas fueron negativas, ¡también felicitaciones! Y en este caso las felicitaciones son porque con el comienzo del nuevo año, el Universo te brindará una nueva -¡e imperdible!- oportunidad.
Pero atención: si en el 2007 no lograste lo que querías vale la pena que medites sobre las causas de tales resultados para evitar repetirlos y obtener más de lo mismo.
Tú dispones de la posibilidad de vivir en la abundancia integral.
Puedes vivir la experiencia de amor que anhelas.
Puedes alcanzar el éxito profesional o comercial que anhelas.
Puedes conseguir la situación económica que anhelas.
Puedes lograr el clima familiar que anhelas, estudiar lo que anhelas, viajar a donde anhelas.
Todo lo que anhelas ya existe, el Universo lo contiene y sólo está esperando para dártelo.
Y tal vez a esta altura te preguntes por qué entonces aún no lo has logrado.
Y la respuesta es doble: porque probablemente tus creencias han sido formidables obstáculos y porque probablemente no has actuado adecuadamente.
Las creencias son ideas/opiniones que tenemos sobre nosotros mismos y nuestras capacidades y sobre la realidad toda. Las más importantes y que inciden marcadamente en nuestro desarrollo adulto, son aquellas que nos inculcaron en la niñez y algunas de ellas resultaron sencillamente horrorosas: “tú eres así o asá”, “no sirves para tal cosa”, “nadie te soportará”, “eres tonto/a”, “nunca llegarás a nada”, “eres malo/a”, “la vida es puro sufrimiento”, “los demás siempre se aprovechan de uno”, “es bueno conformarse con lo que se tiene”, “el dinero es sucio”, etc., etc., etc. Seguramente tú agregarías unas cuantas afirmaciones de tu cosecha personal.
Esas ideas que recibimos generalmente cuando aún no estamos en condiciones de discriminar –“esto me resulta aceptable y esto no”- echan profundas raíces en nuestra mente inconsciente y, según sean positivas o negativas, actúan luego como estímulos o frenos cada vez que nos proponemos alcanzar una meta.
Y el principal problema de las creencias negativas –creencias incapacitantes- es que nos inducen a vivir muy por debajo de nuestras posibilidades reales.
Víctor y Juana vivían en las montañas y un buen día, hallaron un huevo grande. Nunca habian visto nada igual y decidio llevarlo a su casa.
-¿Sera de un avestruz? – preguntó Víctor a su mujer.
-No. Es demasiado abultado -dijo respondió Juana.
-¿Y si lo rompemos? -propuso el hombre.
-Sería una lastima. Perderiamos una hermosa curiosidad -respondio cuidadosa la mujer.
Ante la duda, tomaron una decisión
-Coloquémoslo debajo de la gallina que esta empollando huevos. Tal vez con el tiempo nazca algo- sugirió Víctor y asi lo hicieron.
Cuenta la historia que a los tantos días nacio un pollito oscuro, grande, nervioso, que con mucha avidez comió todo el alimento que encontró a su alrededor. Luego miro a la madre gallina con vivacidad y le dijo entusiasta:
-Bueno, ahora vamos a volar.
La gallina se sorprendio muchísimo de la propuesta de su flamante cria y le explicó:
-Mira, las gallinas no volamos. Seguramente te sentó mal comer tanto y deprisa.
A partir de entonces, la mamá gallina se ocupó de que su raro pollito comiera mas despacio, sólo granos de maíz (había observado horrorizada que también le gustaba comer insector y pequeños roedores) y en la medida justa.
Pero el pequeño terminaba su almuerzo o cena, su desayuno o merienda y les decía a sus hermanos:
-Vamos, muchachos ¡a volar!
El asunto alarmó tanto a la mamá que solicitó la ayuda de todas las gallinas y gallos. Estos se reunieron a deliberar y luego llamaron al raro pollito y le explicaron:
-Los gallos y gallinas no volamos y ello es así por una simple razón: porque no podemos. ¡Más vale que comiences a comportarte normalmente como todos nosotros o tendrás grandes problemas!
El pollito a partir de entonces se olvidó de sus ganas de volar y se dedicó a vivir picoteando el suelo tal como hacían los demás. De vez en cuando sentía una tristeza que se le adueñaba del pecho y se decía a si mismo que tal vez estuviera loco.
Y pasó el tiempo y el pollo crecio y murio en el gallinero.
Esta sería una historia como tantas, salvo por un detalle:
¡El pollo era en realidad un cóndor, dotado para volar a 7.000 metros de altura y pasó su vida a ras del suelo!
¡Pero como nadie volaba..y además le habían asegurado que no podría!
Como dije líneas arriba, las creencias son el 50% de las causas del no logro de tus objetivos y el restante 50% lo constituyen las actitudes no adecuadas.
Y aquí vale una aclaración. A veces estamos convencidos de que hemos hecho lo correcto, pero mi querido/a amigo/a, ¡el valor de una acción lo establece el resultado!
Cuando no obtenemos lo esperado, lo mejor que podemos hacer es dejar de hacer lo que veníamos haciendo e intentar algo nuevo y distinto ... ¡para conseguir algo nuevo y distinto!
Estudiando tu Carta Natal es posible detectar las creencias que te limitan y las actitudes que te conducirían al éxito y recurriendo a técnicas del Coaching Astrológico puedes neutralizar tus creencias limitantes y adquirir otras nuevas y estimulantes. Y también –y esto es fundamental- descubrir qué actitudes necesitas desarrollar para alcanzar tus metas.
Mis mejores deseos de un año 2008 pleno de plenitud para el cóndor que en realidad eres y que tal vez está aguardando desplegar sus alas y tener al cielo como único límite.
Un abrazo y muy felices fiestas,

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