Una vez que analizo la Carta Natal de mi consultante o la de ambos miembros de la pareja y que me cuenta cómo vive lo que afirma, lo que generalmente aflora es la verdadera causa de sus quejas: falta de afinidad.
Tal como desarrollé en mi artículo “Las tres claves de una buena relación de pareja”, los tres pilares sobre los que tiene que basarse una buena relación, son Afinidad, Química y Compromiso. Y hoy nos ocuparemos del primero de esos pilares.
¿Qué es la afinidad en una pareja?: su capacidad de “afinar” armónicamente.
Imagina que dos músicos afinan diferentemente sus respectivos instrumentos. ¿Cómo podrían ejecutar una melodía armoniosa? Seguramente el resultado sería el ruido en vez de la música.
Una pareja necesita afinar en cuatro grandes ámbitos: mental, corporal, conductual y espiritual.
En el ámbito mental, es necesario que posean una manera similar de pensar acerca de la realidad y similares sistemas de creencias.
En el ámbito corporal, es necesario que experimenten similares deseos de contacto o no contacto.
En el ámbito conductual, es necesario que compartan los gustos básicos.
En el ámbito espiritual, es necesario que detenten valores similares y un similar concepto de sus finalidades como Seres.
La ausencia de afinidad, hace que tendamos a asignar significados erróneos a lo que realmente es. Así, podemos pensar que la otra persona no nos ama cuando en realidad lo que sucede es que pensamos distinto, o sentimos distinto, o tenemos creencias distintas, o gustos distintos. Del mismo modo, podemos pensar que no nos valora o que no le importamos y ahí nos metemos en problemas porque vemos lo que no es.
¡Dos personas son afines cuando bailan la misma danza!
¿Y qué podemos hacer cuando nuestra pareja baila con pasos de salsa y nosotros con pasos de tango?: darnos la oportunidad y el tiempo para hacer lo posible para afinar armónicamente nuestros instrumentos y así lograr una bella molodía. Y para ello podemos recurrir a lo siguiente: